El Gran Viaje, un libro de fotografía donde la luz hace de guía

El Gran Viaje, un libro de fotografía donde la luz hace de guía

El Gran Viaje reivindica el placer de mirar de manera consciente, sin prisa. En su primer libro de fotografía, Nicolás Sánchez nos invita a detenernos y descubrir cómo la luz transforma los paisajes, pero también la forma en que nos sentimos.

Nicolás Sánchez (@onlythenico) se define como fotógrafo de paisajes, pero es capaz de capturar el alma de un lugar, de un volcán o de una tormenta. Su forma de entender la fotografía está estrechamente ligada a la observación, la paciencia y la capacidad de conectar con aquello que tiene delante.

Del volcán en erupción de Islandia a los bosques nevados de Laponia. De los amaneceres imposibles en los Dolomitas a las playas salvajes del Atlántico. Más allá de estos espectaculares paisajes, la intención del fotógrafo es capturar aquello que no siempre se puede explicar con palabras.

Viajar significa prestar la máxima atención al lugar al que llego, cuidar la mirada con la que lo observo y dedicarle el tiempo que sea necesario para comprenderlo.

— Nicolás Sánchez

Muchas veces eso implica esperar durante horas a que una atmósfera cambie, observar cómo evoluciona la luz o permanecer inmóvil frente a un paisaje hasta comprender qué es exactamente lo que quiere contar. Su objetivo no es mostrar únicamente cómo se ve un lugar, sino transmitir cómo se siente estar allí.

Un libro de fotografía con mucho más que paisajes

Aunque el libro recorre algunos de los escenarios más impresionantes del planeta, El Gran Viaje no es una simple recopilación de fotografías. Desde las primeras páginas queda claro que existe una narrativa más allá de la imagen.

Este libro de fotografía construye un recorrido emocional que invita al espectador a avanzar a través de sensaciones más que de localizaciones.

El Gran Viaje, un libro de fotografía donde la luz hace de guía

Esa dimensión narrativa se apoya también en los textos que acompañan muchas de las fotografías. En ellos encontramos recuerdos, reflexiones y experiencias que ayudan a entender qué ocurría más allá del encuadre. Porque detrás de cada imagen existe una historia que rara vez vemos cuando observamos una fotografía. Y muchas de las fotografías que aparecen en el libro son el resultado de largas jornadas de viaje, condiciones meteorológicas extremas y horas de espera.

Lo que no se ve detrás de una fotografía

Un frío que cala los huesos, lluvia incesante, botas llenas de barro, caminatas interminables o amaneceres que obligan a levantarse cuando el resto del mundo aún duerme. Son experiencias que normalmente permanecen fuera del encuadre, pero que forman parte inseparable de cada imagen.

Hay fotografías que cuestan unos segundos hacerlas, pero días enteros conseguirlas.

— Nicolás Sánchez

Una historia contada con luz

Si existe un elemento capaz de unir todas las imágenes y capítulos de El Gran Viaje, ese es la luz.

Tal y como reza el subtítulo, la luz es el auténtico hilo conductor del libro. La luz determina la atmósfera de las fotografías y actúa como una metáfora constante a lo largo de todo el recorrido.

El Gran Viaje, un libro de fotografía donde la luz hace de guía

La luz tiene un poder enorme sobre cómo sentimos y recordamos los momentos, y por eso quise que fuera uno de los hilos conductores.

— Nicolás Sánchez

En las páginas del libro encontramos amaneceres que transforman por completo un paisaje, rayos de sol que atraviesan la niebla, reflejos perfectos sobre el agua o la intensidad del efecto albedo sobre la nieve. Pero la importancia de la luz va mucho más allá de lo visual.

Para el fotógrafo, la luz tiene la capacidad de alterar la percepción de un lugar y de un instante. Puede transmitir calma, esperanza, misterio o soledad. Puede convertir una escena cotidiana en un recuerdo imborrable. Y precisamente por eso ocupa un lugar tan relevante dentro del libro.

Más que iluminar las imágenes, la luz guía la historia.

Del scroll infinito al papel  

@onlythenico acumula millones de visualizaciones en Instagram. Pero la experiencia de ver sus propias fotografías impresas ha supuesto un descubrimiento para él, una nueva forma de percibir sus propias imágenes.

La decisión de convertir este proyecto en un libro no fue casual.

En una época dominada por el consumo rápido de contenidos, donde las imágenes se suceden a gran velocidad en las redes sociales, el fotógrafo sintió la necesidad de crear un formato que invitara a detenerse.

Libros de fotografías

Vivimos en una época en la que estamos acostumbrados a pasar de una imagen a otra, de un vídeo a otro o de una historia a otra en cuestión de segundos. Un libro te obliga a hacer justo lo contrario: parar.

— Nicolás Sánchez

El reto de los libros de fotografías: de RGB a CMYK

Para un fotógrafo de paisaje, la luz no termina cuando pulsa el disparador. Gran parte de su trabajo continúa durante la edición, ajustando colores, contrastes y matices hasta conseguir que la imagen transmita exactamente lo que sintió en aquel momento. Por eso, uno de los mayores retos de El Gran Viaje ha sido llevar esas fotografías de la pantalla al papel.

Los colores que vemos en un monitor RGB no pueden reproducirse al cien por cien en impresión CMYK. Algunos tonos pierden intensidad, otros cambian ligeramente y determinadas transiciones de color pueden comportarse de forma distinta sobre el papel. Cuando tu trabajo gira precisamente alrededor de la luz, cada matiz importa.

Nicolás era consciente de ello. Por eso, el proceso de producción estuvo marcado por pruebas de color, revisiones y el trabajo conjunto con el equipo de Truyol para conseguir que cada fotografía mantuviera la atmósfera que había imaginado desde el principio. El objetivo no era reproducir únicamente una imagen, sino conservar la emoción que contenía.

Finalmente, el proyecto se materializó en un fotolibro de tapa dura con barniz 2D en la portada e interiores impresos sobre papel estucado brillo 170g.

El Gran Viaje, un libro de fotografía donde la luz hace de guía

He aprendido a valorar más mis propias fotografías desde que las vi impresas. Cuando una imagen tiene su propio espacio en una página, deja de competir con cientos de fotos más y adquiere una importancia diferente.

— Nicolás Sánchez

Quizá esa sea una de las grandes enseñanzas que deja El Gran Viaje. En un momento en el que casi todo ocurre en una pantalla, la impresión sigue teniendo la capacidad de transformar nuestra relación con la fotografía.

Porque algunas fotografías merecen algo más que un instante de atención. Merecen tiempo. Merecen espacio. Y, sobre todo, merecen ser contempladas sin prisa.

Un viaje por algunos de los paisajes más espectaculares del planeta y una reflexión sobre el placer de mirar sin prisa.

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